Pesebre Viviente de los Hogares de la Ciudad de la Caridad

Pesebre Viviente de los Hogares San Martín de Tours y Nuestra Señora de la Divina Providencia

A la representación del Pesebre de los Hogares se sumaron actores de otros Hogares, familiares y amigos

El domingo a las 21 hs., tuvo lugar la Representación del tradicional Pesebre de los Hogares, que hacen principalmente los beneficiarios con discapacidad.

El Hogar Santa Gianna es el que comienza la preparación a la Navidad con el Pesebre Viviente de los niños y niñas. El Nivel Especial de la Escuela Alfredo R. Bufano, a su vez hace el suyo, coincidiendo con el fin de las clases.

Nuestros chicos asisten a uno y participan del otro. Pero no quedan conformes hasta que no hacen el propio Pesebre Viviente, el tradicional, el que vienen haciendo hace años, y que saben de memoria, aun cuando siempre haya algún retoque. El Evangelio no cambia y ellos lo conocen muy bien.

Conocen el Pesebre Viviente de sus propias vidas, marcadas por el dolor salvífico, ya que el Redentor ha asociado a su Cruz el sufrimiento de todos los hombres y de cada uno de nosotros.

 

 

Enseñanzas del Pesebre de los Hogares

El recorrido, que comienza con la caída en el Edén, pero no queda allí, porque Dios, para que no cayéramos en la desesperación, nos regaló la llama de la esperanza, que hace mantener vivo en nuestros corazones el deseo de volver a ver el rostro del Señor.

Por eso, porque está la esperanza viva, pero necesita fortalecerse, aparecen los profetas, que reavivan los deseos del pueblo y los deseos de cada uno de nosotros de ser santos, porque Dios inclina su Cielo y baja a la tierra.

Nuestros niños y abuelos cada día escuchan las enseñanzas de los religiosos, que le interpretan la palabra de Dios que ellos escuchan y que los preparan para estar atentos a sus designios.

El caso de Zacarías, hombre de oración, pero de poca fe, contrasta con la fe ardiente que brota de ese abismo de humildad, que es la Virgen María.

La humildad es una virtud muy apropiada para quien está despojado de todo, hasta de su propia voluntad, y que no tiene su morada permanente en esta vida. Y es la virtud que conquistó las miradas de Dios, ya que Él, desde su Trono “miró con Misericordia la humildad de su esclava”.

La caridad se manifiesta en la prontitud de la Virgen en socorrer a su prima anciana. Para quien vive en las obras de caridad es frecuente encontrarse con ocasiones de ayudar.

Cada uno obrará según su inclinación y su amor: mi amor es mi peso. A María Santísima su ardiente caridad la llevaba a las montañas, hacia arriba.

La peregrinación es una escena de nuestra vida cotidiana. Hay que andar ligeros, con poca carga. Pero también hay que confiar mucho en la Providencia de Dios, que elige medios adecuados para que alcancemos los fines que Él se propone para nuestra felicidad.

Noche de paz, noche de amor

El Pesebre es un dechado de virtudes. Da gusto detener la mirada en esta escena, primero tan silenciosa, pero que se va poblando de amigos: los ángeles, los pastores, los reyes.

Quien buscó encontró, aunque no encontró donde creía, sino donde lo guio Dios. Aquí vivimos nuestro pesebre con la mirada de la fe.

Cada uno de los presentes pudo llevar algo de la luz del pesebre, y a su vez, cada uno quiso entregar su corazón. Los actores, tomando con seriedad su misión de representar el misterio de Dios. Aquí se sumaron todos, abuelos, voluntarios, religiosos, religiosas. Cada uno contribuyó con lo suyo… y salió ganando.

También los integrantes de la Coral de la Universidad de Mendoza, dirigidos por el P. Edgardo Catena, quienes gentilmente cantaron al Niño, y a cada niño de los hogares, que lo representan. Fue un hermoso gesto que agradecemos.

La caridad es así, como el calor: se difunde, se contagia. Una noche hermosa en familia, pero con la fiesta interior de la proximidad de la noche donde Dios nos visitó.

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2017-12-27T21:39:26+00:00